miércoles, 9 de junio de 2010

El venezolano aprende a punta de golpes

El papel lo aguanta todo y la democracia es una palabra que esta en boca de todos. Desde el pasado siglo XX, todos los países establecían en sus constituciones la palabra democracia. Prueba de ello es que en la Constitución del régimen franquista a la vista de todos, fascista se calificaba de “democracia orgánica”. Por otra parte los comunistas actuales (China, Corea del Norte, Cuba) alegan que en sus países se vive en democracia popular porque está escrito en su Constitución, cuando el propio Marx, inspirador de estos regímenes, hablaba de dictadura “transitoria”.

Esto nos lleva a reflexionar sobre lo que es la democracia. Si se reduce exclusivamente al voto, universal, directo y secreto, entonces cualquier sistema que no respete la libertad de expresión, que ejerza coerción sobre sus ciudadanos, que tenga un partido único donde existe un solo candidato puede ser considerado democrático, sin ningún problema. Si por el contrario, definimos democracia como un sistema de valores éticos, donde el Estado debe respetar unas leyes que son universales para todos los países por su convención y acuerdo internacional (Declaración de los derechos humanos) entonces la cosa cambia. Entonces la dictadura todavía existe en ciertos países, pese a que se respete el sagrado voto democrático.



Consideran do entonces que el estado debe ser limitado y moderado, (John Locke) y además debe atarse a la moral (Aristoteles) en la cual la oposición es un adversario político al cual se le respetan sus opiniones y no un enemigo estratégico militar al que se debe eliminar, entonces no podemos hablar de que una “dictadura del proletariado” sea una “democracia popular”, es contradictorio y absurdo, es en definitiva demagogia comunista. Verdad comunista, es decir: mentira. Cuestión de dialéctica.

El tema de la democracia es muy claro en la actualidad. No podemos quedarnos con el concepto de la democracia de la antigua Grecia la cual Platón tanto criticó por producir “Oligarcas y tiranos”. Lo cual tenía mucha razón. La democracia se entiende hoy en día por la mezcla de los ideales de la República (Léase Platón) con los ideales del liberalismo (Léase John Locke, Adam Smith, Alexis de Tocequeville, etc.) Es por eso que en la actualidad un verdadero sistema democrático es una “República democrática liberal”.



Afortunadamente en Venezuela, hemos entendido a través de un largo proceso qué significa una democracia ¡Y a los golpes! Nada de clases académicas, sino a través de dictaduras. Cuando en 1936 muere “El tirano liberal” se comienza un proceso de democratización del país irreversible, con gobiernos cada vez más democraticos de derecha.

El General López Contreras irrumpe en una tormenta entre gomecistas, demócratas, militaristas y los propios lopecistas; y toma el control de la situación y con su apacible “Calma y cordura” y poco a poco fue navegando entre esas turbias aguas, reconociéndole al país las libertades democráticas que por derecho son suyas, pero con cuidado para que los militares no se alzaran.

Con el simpático
General Medina Angarita, continuaron estos procesos democratizadores por la linea del pensamiento de derechas; se terminaron de legalizar todos los partidos, se instauró un sistema constitucional republicano. Pero esto no era suficiente, faltaba algo. El problema del General fue su no consenso en permitir el voto universal, directo y secreto, fundamento esencial para la democracia, por considerarlo "demasiado izquierdoso para el país".

Aquí hay un problema histórico, para las siguientes elecciónes Diógenes era el candidato de Medina, López no lo quería, se produjo una ruptura. Dicha ruptura entre López y Medina sirvió para dividir a los militares, que se fueron a conspirar. El cuadro democrático se hubiese terminado de conformar con Diógenes Escalante, futuro presidente de Venezuela y unificador de los civiles (Frente democrático). Todos hubiesen ganado, excepto claro los militares golpistas y antidemocráticos. Cuando a Diógenes lo declaran inhabilitado por insania mental se fragua el golpe a Medina porque ya no había candidato de la unidad que representaba Diógenes.

La conjura militar se cocinaba, los militares se preparaban para la restitución de la dictadura positivista y a pesar de que lo lograron, ya el país estaba preparado para una democracia. Lo que pensaban todos los venezolanos es que el golpe fue hecho por López Contreras quien había roto con Medina, pero para sorpresa de todos, quien se montó en el poder fue,
Rómulo Betancourt, un hombre de avanzada, junto con su partido AD, con la intención de instaurar una democracia de centro izquierda. Este error le salió caro, puesto que la democracia instaurada por Betancourt sólo duro tres años.

Tras su revolución, inmediatamente se llamó a elecciones y AD ocupó la mayoría de los cargos. La razón es evidente, el pueblo premió a quien les había dado democracia. De esa manera el maestro
Rómulo Gallegos fue el primer presidente electo por vía del voto universal, directo y secreto. Al parecer la maqueta del proyecto democrático iba de viento en popa.

Seis meses después de haber ganado Gallegos la presidencia por voto popular, los militares no institucionales se cansaron de esta democrácia de centro izquierda de AD, entonces Pérez Jiménez y Llovera Páez aprovechan la coyuntura para dar un golpe a Gallegos. En el ínterin del golpe prácticamente obligan a Delgado Chalboud a liderizar la junta con la amenaza de enviarlo a la cárcel. Chalboud tendrá un trágico destino. Lo asesinan en el 50… La dictadura vuelve a instaurarse.


Es importante hacer énfasis en que el periodo real de Pérez Jiménez fue del ’50 al ’58. Sacando la cuenta son 8 años de dictadura. ¡La dictadura de Pérez Jiménez ha sido la más corta que hemos tenido en nuestra historia! ¿Qué nos dice esto? ¿Qué conclusión podemos sacar? Pues que ya el venezolano aprendió que lo último que quiere es un autoritarismo.

Aunque no todo fue malo. Hubo progresos. Estos progresos fueron gracias a que la dictadura de Pérez Jiménez fue autocrática y no totalitaria. En el totalitarismo hay que destruir todo lo viejo, todo lo antiguo para poder comenzar a construir lo nuevo que sí es bueno y por lo tanto todos deben pensar igual que el líder. El líder autoritario no le interesa que el país piense como él, sólo le interesa que no digan nada malo de su gobierno (Y torturado o preso si te agarran). Por eso en un gobierno autoritario lo que ya está no necesariamente es malo y se construye en base al país que ya existe, no hay hombres nuevos ni actitudes milenaristas. Se construyó la autopista Caracas-la Guaira, el Hotel Humboldt, carreteras, puentes, locales escolares, sistemas de riego, dos teleféricos, entre otras cosas.

Aún con todo lo malo de esa dictadura, el país avanzó mucho. Quizás por eso el venezolano tiene la errada idea de que gobierno militar es igual a progreso, aunque están conscientes de que la dictadura “per se” es mala. En 1958 el país salió a la calle a reclamar sus derechos y tumbar al dictador. Quien le tocó gobernar durante este periodo fue a Wolfgang Larrazabal y Edgar Sanabria para la preparación de la transición democrática.
Es interesante destacar y hacer notar una constante que se repite y es que cada vez que un gobierno militar dictatorial cae, entra un militar institucionalista para la transición.

Ahora sí llegamos al momento esperado: LA DEMOCRACIA ¿Y ésta? ¿Tuvo avances? ¿Será cierto que el gobierno de los civiles fue TAN malo? ¿Estos últimos 11 años de gobierno, han sido MEJORES que los anteriores? No se pierda la proxima entrada... Un Contrato a la venezolana

domingo, 6 de junio de 2010

La Ola

Bueno lo prometido es deuda, aqui tienen el ensayo. ADVERTENCIA: QUIEN NO HAYA VISTO LA PELICULA MEJOR NO LO LEA PORQUE EN ESTE ANALISIS TE LA CUENTO


La Ola es una película alemana, dirigida por Dennis Gansel que advierte sobre el descuido de la democracia y la instauración del totalitarismo.


En la película un grupo de alumnos deben elegir un tema para una semana de proyectos que esta preparando un colegio.
El profesor Rainer, querido por todos, extrañamente se le asigna la materia de autocracia cuando él siempre ha dado la cátedra de anarquía.
Al ver a sus alumnos desanimados y apáticos decide cambiar las líneas comunes del proyecto y hacer algo más dinámico con su metodología curricular. El profesor les propone que piensen en su salón como un país en el cual se instaurará una autocracia. En ese momento comienza el totalitarismo.


Todo sucede en una semana, en esos seis días se representan las tres fases que se dan en todo totalitarismo. Conviene detenerse a analizar cada uno de estos días. Además cada alumno protagoniza alguna posición de la sociedad frente a estos totalitarismos.


Al principio de la primera clase los más escépticos de que pueda volver a existir una dictadura son Kevin, Sinan y Bomber. Quienes tienen nociones sobre qué es una autocracia son Karo, Mona y Lisa. Mona es la que desde el principio tiene una actitud fuerte contra los escépticos. Mientras que Karo y Lisa en esta primera etapa mantienen una actitud pasiva, porque hasta el momento no se sienten amenazadas. Por último Marco no sabe qué responder cuando el profesor le pregunta sobre el tema, la apatía es general.
Marco representa al apático. Esa parte de la sociedad que no quiere saber nada de política, sino centrarse en su vida personal arrastrado por la inercia de las bondades de la propia democracia.
Este tipo de personas, cuando se dan cuenta que están en una dictadura, ya no pueden hacer nada porque están de manos atadas y sin armas para combatir la destrucción en ciernes de la libertad individual.


La primera fase totalitaria, comienza con la ascensión del líder al poder. La disciplina y el respeto son los primeros puntos totalitarios, por eso su primera regla es que los alumnos deben comenzar a llamarlo por su apellido Wenger (Respeto), además de pedir la palabra y levantarse cuando vayan a hablar (Disciplina militar).


Esto es imprescindible para un totalitarismo porque quien da las líneas del proyecto debe tener total atención y concentración en lo que dice para comenzar la dominación a través del “Mesianismo” (Yo y sólo yo voy a traerles felicidad absoluta).

El producto secundario de esto es la polarización; el totalitario hace que el país se divida en los que lo apoyan y los que están en contra (Potenciales enemigos en
estrategia militar). Cuando “democráticamente” -estos regímenes tienen elecciones- se elige al profesor como su líder, el primero en revelarse es Kevin, el cual es derrotado por el profesor y obligado a retirarse de clase: es un “enemigo”. Éste representa al militar con ansias de poder, que sencillamente quiere derrocar al dictador para conseguir el puesto y no puede. Es por eso que cuando se da cuenta que no puede contra el sistema, se le une, declinando sumisamente.



En esta “revuelta fallida” lo siguen Sinan y Bomber. Ellos representan al “hombre masa” que es fácilmente manipulable. Cambian de opinión con el soplo del viento y sencillamente se acoplan al régimen dejando su superficial templanza. Estos dos vuelven al salón inmediatamente y Kevin en un futuro se unirá también a la Ola.

Un hecho interesante es la inseguridad de Lisa al responder las preguntas. Se nota un miedo que se transforma en terror al poder. Lisa representa aquel grupo que le tiene tanto miedo al dictador que no se atreve a enfrentársele. Además del miedo a ser rechazado por los demás si no se une al movimiento. Sus dudas podrían levantar sospechas.


En la segunda etapa el dictador crea enemigos externos. El profesor les enseña las fallas y males de la anarquía. Cuando los incita a hacer ruido para interrumpir la clase del profesor Wieldland (que da Anarquía), lo presenta como lo malo que deben combatir. Con respecto a esto Francisco Plaza afirma “El espíritu totalitario se rebela contra el mal en sí mismo, por lo cual entiende que corresponde a la política identificar, combatir, destruir y erradicar el gran mal que subyace a todos los males particulares”.

El siguiente punto es el poder a través de la comunidad. El profesor los une en pequeños grupos para así controlarlos mejor. Toda ideología totalitaria parte de que si se establece “un nuevo orden” se vivirá mejor, se alcanzará la felicidad y más utópico aún la perfección.

Después discuten sobre cuál uniforme debe ser usado. Los uniformes son una manera de eliminar la individualidad de los hombres. El uniforme unifica a las personas y hace que sientan que el que no lo tiene es porque no ha visto las bondades del movimiento, no ha visto lo que el líder ve y por lo tanto debe ser exterminado.



A esta altura despierta esa oposición que estaba dormida en el personaje de Karo. Todos entran con camisas blancas a la clase menos ella. Comienza a ser apartada de la clase, además del resto de las actividades que realiza, se convierte por lo tanto en la principal figura de oposición. Podríamos pensar también en Mona, pero para éste nivel ya ella se cambió de clase. Se rindió, salió del “país”, no es ya una oposición que se pueda enfrentar al totalitarismo. El precio que tiene que pagar Karo al ser la oposición es que poco a poco ira perdiendo sus espacios hasta quedarse sin nada. En esta fase se discute la simbología y el nombre del movimiento.

La simbología se usa en los regímenes para crear un mito que dure hasta el fin de los tiempos. Porque un símbolo, a diferencia de una persona no envejece y esto produce un fanatismo político/religioso.
Al elegir el nombre del grupo (La Ola), el símbolo que lo identifica (La señal con las manos) representa todo lo que el dictador quiere que represente. De esta forma el NAZISMO tenia la cruz gamada y el “saludo al sol”, el comunismo el martillo y la hoz y el “puño cerrado”; la falange española: las flechas y el arco, etc.…

Francisco Plaza nos indica que “La ‘verdad’ del mito no depende de lo que proclama y promete sino de la respuesta profunda, instintiva que logra evocar en la población. De allí que en lugar de textos y argumentos, los movimientos totalitarios se apoyan en símbolos para transmitir su contenido: un puño cerrado, el gesto de golpear, consignas cortas, etc. Para ser efectivo y mover a través del símbolo, el mito apela a los instintos profundos del pueblo, a sus tradiciones, emociones, odios, temores y esperanzas. Siempre dirigido contra algún enemigo (v.g. judíos, capitalistas, imperialistas), el mito apela al nacionalismo y a los símbolos de la historia, cuyo verdadero significado sólo el líder mesiánico encarna”.



Llegando a la tercera y última etapa es importante centrarse en la figura de Tim. Él representa a esa clase que esta insatisfecha y no ha sido tomada en cuenta con anterioridad y que esta totalmente de acuerdo con este totalitarismo porque por fin es visto por el resto.

Ésta es la clase que ciegamente cree en el proyecto y está dispuesto a hacer hasta lo imposible por su líder. Este tipo de personas se alimentan del resentimiento que el dictador les da. Así Francisco Plaza explica: “Estrechamente vinculado con el mito totalitario está la voluntad de canalizar por las vías del antagonismo político el fenómeno psicológico del resentimiento. Un componente fundamental del mensaje totalitario es la constante evocación de una humillación, de manera que el pueblo permanentemente la reviva, vuelva a sentirla, la re-sienta, hasta que configure la personalidad de manera tan profunda que se vierta en emociones hostiles, vengativas y rencorosas”.

Para esta última etapa ya el líder tiene el control completo de su población (recordemos que la oposición ha sido prácticamente apartada) y puede imponer el régimen del terror, etapa final de todo totalitarismo. Mucha gente piensa que esta etapa es la primera y que de allí comienza el totalitarismo. Lo que es falso, esta confusión puede deberse a que la etapa del terror suele ser la más larga hasta que el régimen cae. Para finalizar, nuevamente acoto las palabras de Francisco Plaza: "La literatura sobre el totalitarismo se apoya en la experiencia histórica para demostrar que el terror totalitario aparece en regímenes completamente consolidados y se hace más feroz cuando ya ha logrado suprimir prácticamente toda voz disidente. (…) los regímenes totalitarios no comienzan desde el terror, sino desembocan o terminan en él. A la luz de esta realidad, incluso las expresiones ‘régimen de vocación totalitaria’ o “régimen con impulso totalitario” no tienen mucho sentido"

Lo que produce vértigo después de analizar este film alemán es que está basado en un hecho real acaecido en una Universidad norteamericana donde los símbolos y representaciones de la película dieron pie a la recreación de este film de ficción que nos grita el alerta de las tentaciones totalitarias. ¡Nadie está a salvo de los totalitarismos, la democracia debe ser cuidada!

martes, 1 de junio de 2010

Marx se manifiesta


Cuando Karl Marx escribe el manifiesto comunista, lo hace pensando en los excesos y abusos de la revolución industrial. Marx vio a un burgués explotador que deshumaniza a los trabajadores, míseramente pagados, con excesivas horas de jornada laboral, sin importarle que se explotaran a niños y mujeres dentro de las industrias. Por eso escribe un manifiesto para defender a esa clase (proletariado) que tan pocas oportunidades tenía.


Sin embargo, todo esto no justifica los radicales métodos que sugiere en su manifiesto. Su determinismo histórico (influencia de Hegel) se basa en que siempre han existido dos clases en constante pugna, entre patricios y plebeyos en la Edad Antigua, el señor feudal y sus siervos en la Edad Media, y en su actualidad: burgueses y proletarios. Para Marx el motor de la historia es la lucha de esas clases: ¡No hay otra!


Esto lo que quiere decir es que no puede existir en ningún momento de la historia porque así está determinado, reconciliación o negociación entre el burgués y el proletario, sólo lucha, sólo guerra.
En su manifiesto Marx dice “Al esbozar las fases más generales del desarrollo del proletariado, hemos seguido el curso de la guerra civil más o menos oculta que se desarrolla en el seno de la sociedad existente, hasta el momento en que se transforma en una revolución abierta, y el proletariado, derrocando por la violencia a la burguesía, implanta su dominación”.

Luego ¿Cómo se hace para que este proletariado imponga su dominación? En primera instancia debe crear un hombre nuevo libre de conceptos como la propiedad privada (que es la burguesa) o la familia (también burguesa); amén del opio del pueblo como denomina a la religión.

Así debe implantarse una revolución para que el proletariado llegue al poder y después una dictadura. Ésta debe tener más o menos las siguientes características:

“1) Expropiación de la propiedad territorial y empleo de la renta de la tierra para los gastos del estado.
2) Fuerte impuesto progresivo.
3) Abolición del derecho a la herencia.
4) Confiscación de la propiedad de todos los emigrados y sediciosos.
5) Centralización del crédito en manos del estado por medio de un Banco Nacional con capital del Estado y monopolio exclusivo.
6) Centralización en manos del Estado de todos los medios de transporte.
7) Multiplicación de las empresas fabriles pertenecientes al Estado y de los instrumentos de producción, roturación de los terrenos incultos y mejoramiento de las tierras, según un plan general.
8) Obligación de trabajar para todos; organización de ejércitos industriales, particularmente para la agricultura.
9) Combinación de la agricultura y la industria; medidas encaminadas a hacer desaparecer gradualmente la oposición entre la ciudad y el campo.
10) Educación pública y gratuita para todos los niños; abolición del trabajo de éstos en las fábricas tal y como se practica hoy; régimen de educación combinado con la riqueza material”.

Cuando todos estos objetivos sean logrados en esa dictadura, entonces el estado desaparecerá en una concepción ácrata del sistema político, porque la sociedad será perfecta y feliz. Es decir, extrañamente desaparecerá la dialéctica al llegar la síntesis de la perfección: el comunismo. Tenemos pues a un Cándido que camina por el mundo soñando con Utopías y mundos perfectos.


Resumiendo, Karl Marx vio que la imperfección del mundo se debía a que existe una clase opresora y sus tesis se basan en que si ésta es eliminada, todos los males del mundo desaparecerán. Es por tanto el comunismo una Utopía más de las que fantaseaba Tomás Moro y se reía Voltaire.
El hombre como persona es evidente que puede apuntar personalmente a su perfección, sin embargo el mundo no puede perfeccionarse negándose a su “otro” o convirtiendo a su antagonista ideológico en su enemigo estratégico. Es imposible. Es inhumano.

Reconocemos las buenas intenciones de éstos “Cándidos” pero no es posible vagar por el mundo con una Utopía en la mente que no es acorde con la realidad. Los sueños se convierten en las pesadillas y estas, como en los grabados de Goya, en monstruos. Menos aún imponer una única forma de pensar al hombre. Ya Locke había dicho, el estado no puede estar metiéndose dentro de la vida interna del individuo. El individuo es soberano de sus actos y de su libre albedrío.

jueves, 27 de mayo de 2010

¿El mejor de los mundos posibles?


Uno de los principales filósofos de la Ilustración francesa, indudablemente fue François-Marie Arouet “Voltaire”. Con su ágil pluma punzante, con ese humor irónico que lo caracterizaba escribió muchas críticas que son hasta el sol de hoy muy cuestionadas.









En una de sus obras “Cándido o El Optimista”, se burla despiadadamente del filósofo cristiano Leibniz.


Éste decía que vivimos en el mejor de los mundos posibles, refiriéndose a que se encuentra en la naturaleza del hombre ser (o intentarlo al menos) un hombre de bien. Es decir que el hombre apunta siempre a la búsqueda de la perfección. Para Leibniz el peor de los mundos posibles es el del hombre que apunta hacia el mal y quiere voluntariamente alejarse de la perfección.

Cuando Voltaire lee la frase de Leibniz, éste se convierte en su objeto de burla. Pero no lo hace porque pensaba, como sí pensó Hobbes, que el hombre es y seguirá siendo malo. Voltaire no entendió lo que quería decir Leibniz. Él confundió sus términos, pensando que lo que quiso decir este filósofo, es que el mundo es perfecto y no tiene ninguna imperfección. Esta teoría es muy fácil refutarla: simplemente somos testigos de todas las guerras que el hombre ha ocasionado, la pobreza, el enriquecimiento de unos cuantos a costa de un pueblo, la corrupción, la existencia de totalitaristas y dictadores, violadores, criminales, asesinos que demuestran claramente que el mundo es imperfecto.


Es por eso que el joven Cándido, un hombre bueno, optimista, vaga por el mundo buscando el mundo “perfecto” que no consigue. Como nuestro héroe es optimista él no va a cambiar su forma de pensar, a pesar de todas las desgracias que padece y de los horrores que ve en el mundo.

Cándido recordará siempre las enseñanzas de su maestro que le decía que cualquier mal que pueda sucederle es una contribución al bien común, (parte de la ironía del autor claro está). Sin embargo, Voltaire no niega que el hombre sea bueno. De hecho en esta sátira Voltaire crea personajes como el anabaptista Jacques que ayuda a Cándido en su viaje y se presenta como un ser altruista. Lo mismo que con el personaje de la vieja que lo recoge del suelo, lo lleva a su casa y le da de comer. Podemos decir entonces que Voltaire admite que existe bondad en el mundo.

Podemos concluir que, viéndolo desde una perspectiva diferente, Voltaire no destruyó la filosofía de Leibniz, sino que hizo su propia crítica, de las imperfecciones del mundo. Su sátira es totalmente válida y no es tan pesimista como se piensa. Para Voltaire (y creo que para Leibniz también) el mundo no es malo, simplemente es imperfecto.

domingo, 16 de mayo de 2010

Rousseau "Un nuevo contrato"



Rousseau fue uno de los filósofos más importantes de la ilustración francesa. Nacido en Ginebra, Suiza, 28 de junio de 1712 y muerto en Ermenonville, Francia, 2 de julio de 1778. Quizás este fue el más radical en sus posiciones. Su obra más conocida es el Contrato Social. En él plantea que el hombre no es ni bueno ni malo simplemente es puro en su estado natural. Este hombre primitivo, se da cuenta que para poder subsistir necesita de otros. He allí la razón del contrato.





Sin embargo, plantea que este primer contrato, esta mal hecho y hay que crear uno nuevo (uno social). Rousseau ve que la causa principal de la desigualdad social es la propiedad privada, por lo tanto ésta debe reducirse al mínimo, entonces se eliminaran las diferencias sociales.


Él plantea que si uno como individuo se desprende de todo lo material y espiritual, y se lo da a todos (es decir al Estado) van a recibir más de lo que tenían antes, porque el Estado se encargará de repartir equitativamente todo eso que le han dado. ¿Suena conocido? Muchos consideran a Rousseau como un proto-comunista por estas ideas tan radicales.

La falla de ese contrato está en que los hombres les entregaron sus libertades a unos pocos para que rijan la sociedad como quisiesen. Rousseau plantea que el hombre debe recuperar todas sus libertades que tiene en potencia ¿Y cómo recuperamos pues estas libertades? Rousseau da una respuesta sencilla pero que veremos utópica y contradictoria: “La democracia radical”

Rousseau ve que la llamada “Monarquía Parlamentaria” que proponen sus compañeros ilustrados Montesquieu y Voltaire, no es un sistema propicio. La proposición se basa en que deben gobernar todos, no por representantes, sino directamente a través del voto.

Rousseau se basa en la democracia pura de la Grecia antigua, donde todos votaban en el ágora y decidían por medio del voto. Lo que Rousseau evidentemente no veía y que hace de su pensamiento utópico, es que en un estado donde los considerados “hombres” no pasaban de unos cuantos, en su actualidad las cifras se triplicaban y por lo tanto se hacía necesaria la representación.

Para él a través del voto llegamos a verdades absolutas, rechazando así a las minorías. Esas minorías que en una elección votaron en contra están obligadas a darse cuenta en ese momento de su equivocación (Como se llegó a una verdad absoluta, lo contrario es simplemente mentira). Esto no es más que la base de la dictadura de las mayorías. Con un demagogo, es muy fácil caer en esta dictadura.

Evidentemente Rousseau soñaba con un mundo con menos diferencias sociales y más igualitarias. Pero como ya sabemos, todos los que han planteado este tipo de filosofías terminan siendo un fracaso por lo utópico del asunto. Somos diferentes, siempre lo hemos sido, y eso ninguna filosofía, por muy humanista que sea va cambiarlo. Se pueden reformar las leyes para una sociedad más justa, menos corrupta, que todos sean juzgados ante la ley sin prejuicios de color de piel, situación económica, religión, creencias, cosas que atañen al respeto de la dignidad del hombre, pero no se justifica la dictadura para imponer algo que esta comprobado, no puede suceder.

sábado, 15 de mayo de 2010

El Contrato de Locke





















Como ya vimos en el ensayo anterior sobre Hobbes, el hombre en su Estado natural es un anarquista, que no tiene moral ni ética alguna, no respeta leyes, por eso se justifica que el rey sea un absolutista que le quita todas las libertades al hombre, para conseguir la paz y el orden.

Para John Locke, Hobbes estaba equivocado, y con mucha razón. En primer lugar porque no tenia una visión tan pesimista del hombre. La formación del Estado es creada para propósitos muy diferentes ¿Para qué el hombre hizo el Estado? ¿Por qué tal contrato? Locke responde que el estado debe encargarse, según sus propias palabras de “la vida, la libertad, la salud, el descanso del cuerpo y la posesión de cosas externas, tales como dinero, tierras, casas, muebles y otras semejantes”.

Él entiende que no existe tal cosa como la perfección. El hombre en su mayor parte del tiempo es un ser racional, sin embargo tiene emociones y pasiones que usadas en exceso pueden llevarlo a cometer actos irracionales. Por lo tanto el Estado está para garantizarle bienestar al ciudadano e impedir que el hombre se desvíe del camino correcto. Debe crear las condiciones para que el hombre busque su felicidad. Si por un momento se desvía de ese camino, el Estado está para reformarlo y castigarlo si es necesario. Las leyes están pues para garantizar justicia, igualdad y libertad.

La visión antropológica de Locke se basa en su visión pragmática de la vida. El hombre llega al conocimiento a través de lo que perciben sus sentidos y después racionaliza sobre ello. No tiene ideas innatas preconcebidas. Es decir, si cree en Dios, es porque en un principio le dijeron que existe y voluntariamente, decidió creer en él, porque lo vio como algo bueno, pero no porque desde que nació ya sabía de su existencia. Es decir, una persona que no tenga nociones básicas sobre las matemáticas, no podrá saber sumar o restar, porque son conocimientos que aprende en su proceso de educación y socialización. De allí la importancia que le da Locke a que el hombre sea un ser social, a que esté en contacto con lo que le rodea. A diferencia de Hobbes que veía la socialización como “un mal necesario”

Para Locke el hombre en su Estado natural se sabe libre e igual, derechos irrenunciables ante el contrato estatal. Estos derechos irrenunciables son cuatro, el primero es el derecho a la vida. Como yo soy dueño de mi, el estado no tiene el derecho a disponer de mi vida, el único que tiene ese derecho soy yo mismo. Soy libre, por lo tanto el Estado no puede perseguirme ni apartarme por mis creencias, religiones, gustos, colores, valores, ética y moral. De manera que si yo soy, liberal, conservador, cristiano, judío, católico, hugonote, calvinista, deísta, agnóstico, o para llevarlo a estos tiempos, proyankie, capitalista, anarquista, social demócrata, socialcristiano, al estado eso no le debe interesar

Como el hombre es laborioso, lo que trabaja es suyo; la propiedad privada es un derecho natural también. El Estado no tiene el poder de quitarle al hombre lo que por derecho es suyo.

El Estado tiene la obligación de reconocer el derecho natural que tiene el hombre desde que nace. Por lo tanto si un gobierno no está respetando los derechos y las libertades que son fundamentales e intocables, es porque no se está respetando el contrato y el hombre puede, como dice Locke “clamar al cielo” y rebelarse sin que esto sea un acto ilegítimo. Éste es el último de los derechos inalienables que tenemos todos.


Es importante saber que gracias a los aportes de Locke, tenemos hoy en día la declaración de los derechos humanos, que se han ido ampliando y mejorando con el tiempo. Sin duda Locke es un humanista que veía al hombre, no como el diablo que presentaba Hobbes, o el santo varón de Tomás de Aquino, sino tal como es, con sus virtudes y defectos. Indudablemente un modelo que todo humanista debe de tomar muy en cuenta.

lunes, 26 de abril de 2010

A 200 años de nuestra independencia


Cuando estudiamos la historia, no lo hacemos para obtener una cultura general y hacer galantería de nuestros conocimientos. La historia tiene un sentido mucho mayor a ese, y es que la conocemos para saber de donde venimos y hacia donde vamos. Esto es muy importante porque en países como Venezuela, parimos futuro y renegamos constantemente de nuestra madre. Precisamente estudiamos la historia para recordar nuestros orígenes.

El 19 de abril de 1810 ha sido tan distorsionado que ha terminado convirtiéndose en un suceso histórico de militares e ideales revolucionarios. Los protagonistas de este movimiento el 19 de abril no son Francisco de Miranda, ni mucho menos Simón Bolívar. Para comprender en su totalidad la esencia del 19 de abril, tenemos que conocer los acontecimientos que se desarrollaron en la Europa de aquel entonces. Para ello debemos saber que en Francia triunfa la revolución, basada en las ideas de los filósofos ilustrados como Montesquieu y Voltaire.




































Ésta revolución y sus ideales son completamente destruídos y traicionados con la instauración del reino del terror que termina con el asentamiento de Napoleón Bonaparte como emperador de Francia, régimen nada ilustrado, totalmente despótico y autocrático y por ende antidemocrático.


En su conquista por el mundo, Napoleón invade España sacando del poder a Carlos IV e imponiendo a José Bonaparte (su hermano) como rey legítimo de España. Esto fue lo que realmente trajo descontento en la colonia. El problema aquí es que los integrantes(los que contaban claro) de la Capitanía General de Venezuela no juraron lealtad a Napoleón Bonaparte y menos se consideraban ciudadanos franceses sino súbditos de la corona española, que era la que simbolizaba el poder de Dios en la tierra. Es por eso que se crea la Junta Patriótica defensora de los Derechos de Fernando VIII, “El esperado” (hijo del depuesto Carlos IV).
Cuando la Junta le da el nombre de "patriótica" a su movimiento, no lo hacía porque se sentían ajenos a la corona española, todo lo contrario. Es patriótica porque el Cabildo se sentía español y no iba a aceptar que un invasor francés usurpara de manera ilegal el poder, porque recordemos, sacar al rey era desconocer a Dios y las Partidas de Alfonso X, “El sabio” que funcionaban como la Carta Magna del Imperio borbónico.

El movimiento del 19 de abril, nada tenía que ver con los valores del movimiento ilustrado francés o inglés. Para aquél tiempo seguía reinando el pensamiento de monarquía tradicionalista que había existido durante toda la colonia española. Dicho movimiento fue eminentemente civil y en respeto a las instituciones constituidas por la monarquía descabezada. Podría pensarse, no obstante y sin temor a especular, que entre los ilustres civiles blancos criollos y mantuanos existiese el germen de una ruptura con la metrópolis, ya que se da inmediatamente el proceso de una constituyente en manos de los propios defensores de Fernando VII.
En este cambio el actor de mayor crédito es, sin duda alguna,
Don Juan Germán Roscio, uno de los principales redactores del documento (nuestro Jefferson venezolano), del que lamentablemente, casi nadie se acuerda ni destaca en su justa dimensión. Sí había militares como José Félix Rivas,
representante de los pardos en la junta, pero en ese momento, actuó como un civil. De la misma manera cuando se le pide la renuncia a Vicente Emparan por haber aceptado ser regente de Napoleón, no actúa como el “Capitán General” sino como el “Gobernador de Caracas”, lo que al tener ambos cargos trajo bastante confusión para muchos en la posteridad.



El estamento militar viene a configurarse una vez retorna el rey a España y decide enfrentar a las colonias revoltosas. No habiendo tradición de guerra en la otrora Capitanía General, el Marques del Toro le pide a Francisco de Miranda, que tome las riendas de la contienda y configure el primer ejército nacional para enfrentar a las tropas del Imperio Borbónico. El Generalísimo Francisco de Miranda quien sí estuvo en la firma del acta de julio de 1811, era un militar de carrera en las guerras napoleónicas, quien estuvo al lado de la Zarina Catalina “La Grande” y llegó a entablar amistad con el propio Washington. De formación enciclopédica, políglota y masón, indudablemente un hombre probo, un verdadero ilustrado con las frescas ideas francesas e inglesas y un orgullo para la historia venezolana. Pero el movimiento, repito, el movimiento del 19A, no fue jamás militar.

En conclusión las historias de éstos militaristas sobre el Bicentenario son una distorsión de la historia, un completo desconocimiento de ella. Es una traición al mismo movimiento civilista y una impronta a la inteligencia. Podemos concluir que mucho de lo que nos vende el actual gobierno no es más que una vulgar propaganda política, para exaltar el gobierno de los militares que, con muy pocas excepciones, son enemigos de los civiles, de la democracia y de la libertad de culto y pensamiento.